El conflicto es un componente más de las relaciones humanas, por lo que está muy presente en la vida social y, por supuesto, en la pareja. Se trata de un problema que tarde o temprano acaba apareciendo, por lo que nuestra capacidad para detectarlo y resolverlo determinará en gran medida la duración del vínculo que mantendremos con la otra persona. En caso de que los conflictos nos lleven a un callejón sin salida pero deseemos conservar la relación, la terapia de pareja nos puede aportar las herramientas necesarias para reconducir la situación antes de que la vida en común empiece a estar demasiado deteriorada.El dr. José Antonio García Higuera, del Centro de Psicología Clínica y Psicoterapia de Madrid, afirma que “la base sobre la que actualmente se forman casi todas las parejas es el enamoramiento, entendiéndolo como una emoción que tiene un fuerte componente de pasión, afecto, ternura y sexo”. Pero las emociones son pasajeras, puesto que están sometidas a la ley de la habituación. Por tanto, la fase de enamoramiento pasa y muchas parejas, si sólo han permanecido unidas a causa de esa emoción, tienden a disolverse. Es en este periodo cuando suelen comenzar a aparecer los conflictos.
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